domingo 3 de julio de 2011

Trilogía de La Magdalena

Hoy Domingo, madrugón. Así que ya sabéis lo que toca contar en Las Croniques. Sí, otra vez, lo siento. Otro post sobre escalada en Montserrat. A las 7.30am en pie, legañoso y ojeroso tras haber estado despierto hasta las 3.30am, y a las 8am ya en el coche con Pep camino de Montserrat. El objetivo del día era la Stromberg al Gorro Frigi, 150m con un largo muy mantenido de V+ y un paso de 6a en el último largo. Y si sobraba tiempo y ganas, la vía La que hi faltava a la Magdalena Inferior, mucho más asequible con 110m de IV+.
La buena noticia es que Pep ha llegado al final de las escaleras sin arrastrarse y suplicar un trago de agua, y eso que hemos subido a muy buen ritmo. Se ve que está ganando, poco a poco, algo de forma física. 


Me congratulo. Esto significa que el pacto de caballeros que suscribí con Sergi, hermano del interfecto, está dando sus frutos. Y este pacto no era otro que motivar a Pep para que se pusiera un poco las pilas y recuperara parte de ese fondo físico por el que llegó a ser conocido, en sus mejores momentos, con el sobrenombre de "la locomotora" (Nota: esto del sobrenombre es pura invención por aquello de la licencia literaria; lo del pacto, sin embargo, no lo es).
La mala noticia es que el tiempo no parecía muy estable, anunciaban lluvia y meterse en 150m de pared para tener que salir  escopetados por la lluvia no resultaba una perspectiva del todo atractiva:


De hecho, una vez en la base de la Gorra Marinera (a la izquierda en la foto de arriba), ya se empezaron a oir los primeros truenos. Urge un cambio de planes: decidimos empezar por el postre y dejar el plato principal para el final, si es que el tiempo nos respeta. Así que en vez de ir al Gorro Frigi nos desviamos hacia la base de la Magdalena Inferior, al pie de La que hi faltava. Esta vía recorre la cara norte, paralela a la Rataplán que ya subimos hace unos meses. Como en aquella ocasión a mí me tocó el primer largo, esta vez le cedo caballerosamente el primer largo a Pep. Soy así de enrrollao y buen amigo. Sin embargo, mientras empezamos a preparar las cuerdas y el material, ¡zas!, se pone a llover y hay que sacar las chaquetas impermeables...


¿Qué hacemos?, ¿desistimos?, ¿paseo por Montserrat?, ¿vuelta al Maresme?. En lo que estamos deliberando, la lluvia amaina y con dos pares de cojondrios tomamos la decisión de darle una intentona a la vía. La roca no está muy mojada y si se pone a llover otra vez es "sólo" IV+ y confiamos en poder salir rapelando.


Esta es una muy buena vía de iniciación. Fácil, larga, bonita, "tiesa" y muy bien asegurada. Cuando escalamos la Rataplán, ya le echamos un ojo a esta vía, que en aquel momento pensábamos - errónaemente - que era la vía Apia. Luego, revisando las reseñas, nos dimos cuenta de que la vía Apia va por otra cara totalmente distinta de la Magdalena Inferior.
Unas cuantas fotos de Pep subiendo el segundo largo, con el primero de otra cordada escalando el primer largo por detrás de él. Como se ve, claros y niebla fueron la tónica general. Tuvimos suerte y no llovió en el resto de la jornada.




Una vez en la cima, rompiendo la tradición, no nos permitimos ni un minuto para zamparnos el bocadillo. No sabíamos si el tiempo iba a aguantar y decidimos rapelar por la cara sur. 

Pep preparando los rápeles
Sin embargo, cuando llegamos abajo, parece que el cielo abre un poco y decidimos darle una intentona a la vía Apia, a la original, que por alguna razón parece ser una de las más conocidas de esta zona. Son 90 metros de IV+ en tres largos, pero que puede hacerse en 2 largos muy, err...  largos. Sin embargo, cuando llegamos a la base de la vía Apia nos encontramos una cosa inusual. Una cuerda fija la recorre desde el primer seguro hasta más allá de la primera reunión. Algo perplejos, suponemos que alguien está escalándola en solitario. Y aprovecho para hacer un inciso y clarificar a aquellos no iniciados la diferencia entre la escalada en solitario - un sólo escalador, pero con cuerda y otros métodos de protección - y la escalada en solo integral, que consiste en escalar en solitario y sin elementos de seguridad. Bueno, una vez aclarado este punto, continúo. En vista de que la vía Apia está ocupada nos decidimos por la vía que va a su izquierda, con el curioso nombre de "Walt Disney".


Empiezo yo y para ir rapidillo empalmo los dos primeros largos en un megalargo que según la reseña sería de casi 60m, pero yo creo que salía un pelo más corto. Eso sí, en los últimos metros las cuerdas ya pesaban una tonelada por el rozamiento y llevaba el arnés casi por las rodillas. Además, la vía debe de estar reequipada porque desde luego tiene más seguros de los que aparecen en la reseña y eso que yo me he saltado la segunda chapa, porque ni la he visto, y le he metido un aleje de unos 8 metros o más sin seguros. En lo que subía estos dos primeros largos, se aclara el misterio de la cuerda fija en la Apia. Efectivamente, es un escalador en solitario. Y resulta que es un recio. Esto es, un tipo de más de 60 años de los que se nota a 1000 kilómetros que lleva toda la vida escalando. Tipos duros estos recios, con huevos de acero forjados por la época "dorada" de la escalada, en la que caerse no era una opción en absoluto - o como poco era la opción "definitiva". Pues ahí estaba el hombre, luchando con el peso y la complejidad extra que suponen los sistemas de escalada en solitario, y soltando de cuando en cuando un exabrupto del tipo "joder", "ostias", "cojones" mientras forcejea con aparatejos diversos. Yo, intimidado por la presencia del recio, escalo un poco alejado de él, intentando pasar desapercibido no sea que se fije en mí y en su irritación me tire un escupitinajo que me fracture un brazo o me perfore un pulmón. Sí, así de duros son los recios.
Pep termina la vía sin mucho problema y, una vez en la cima, coincidimos con el recio y la cordada que subía detrás de nosotros en La qui hi faltava. Parece que no va a llover, quizá da tiempo a otra vía más. Así que recogemos rápido, volvemos a rapelar por delante de ellos, llegamos a la base y nos metemos, está vez sí, en la Via Apia, que será nuestra tercera vía del día.


Esta vez empieza Pep. 35 metros y monta reunión. Yo le animo a seguir hasta la siguiente, como hice yo en la Walt Disney. Pero aquí él se comporta como un caballero y declina la invitación. "Si quieres" - dice - "empalma tú los largos 2 y 3". Y así hago. La vía tiene un par de resaltes verticales que le dan un poco de interés. Para mí, lo más difícil es salir de la primera reunión. Lo demás, IV Montserratino. Esto es: si aciertas con las presas buenas (que las hay), una escalera. Si pillas los cantos raros, pues sale eso, "IV raro". Llego a cima otra vez lastrado por el peso de la cuerda. En estas rampas fáciles roza una barbaridad. Cuando llega Pep, hacemos la pertinente parada para comer el bocadillo. No hay foto de este importantísimo momento, estaba ocupado zampándome el bocata, pero tomé unas fotillos de las vistas hacia la cara sur, con una de las múltilples ermitas que se encuentran en esta sierra:



Tras el bocata, rapelamos por tercera vez hasta la base de la cara Sur y empezamos un descenso endiablado hacia el Monasterio, con una alguna parada que hacía yo para tomar un par de fotos entre carrera y carrera escaleras abajo. Se ve, una vez más, que Pep está recuperando la forma :)


¿Y el motivo de tanta prisa? La "victory-beer", o cerveza de la victoria, por supuesto. La ocasión lo merecía, nuestra primera salida en la que completamos una trilogía de vías largas, como reza el título del post: La Trilogía de La Magdalena

Brindando frente al obispo tipo alien ese que han puesto ahí atrás
En breu, més

2 comments:

  1. Ei, Sergio no sabia que salias a escalar con un invidente.... Pero, tio, como me haces esto!! no podrias poner una foto en la que salga un poco mas favorecido??? ostia, almenos con los ojos abiertos y el higado en su sitio
    Pep

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  2. Tronco, si te he hecho un favor!. Si vieras la otra foto que te saqué segundos antes de esa que está ahí arriba. Te pillé en medio de un bufido o algo, y con el cuello más estirado palante que el de una tortuga de pantano. Perdías toda condición humana. Con decirte que la he borrado de la colección. Pero ya la subiré a Picasa, la ves, y decides cual de ellas prefieres :D

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